Encuentro Mundial Familias en Valencia

Blog de Ecclesia Digital sobre el encuentro de Benedicto XVI con las familias en Valencia.Como es obvio y así acontece en todos los medios de comunicación, ECCLESIA Digital no se responsabiliza de los contenidos de sus textos, que son de la exclusiva responsabilidad de sus autores.

04 julio 2006

Diario de un encuentro (6) - 4 de julio de 2006 4º día de la novena de la Familia


Paseo por Valencia
Ayer, 3 de julio, fue un día triste y un día alegre. La tristeza viene a lomos de la tragedia; la alegría, que, además, debe coadyuvar a que la primera se mitigue, viene en brazos del ambiente que se puede percibir, cada vez más, en Valencia.

Tristemente, como creo que sabrán todos, en la línea 1 del metro de Valencia, se produjo un accidente que ha causado 41 muertos y más de 40 heridos. Yo pasé junto con mi hijo Santi, tan sólo 15 minutos antes, casi por ese mismo trágico punto, en otro convoy. Esto, dentro de esta semana de la Familia que, con tanto esfuerzo, se ha estado y se está preparando en la ciudad del Túria, ha causado la lógica reacción de estupor y el consiguiente arrebato de dolor. No se puede esperar otra cosa cuando unos vecinos, quizá algún peregrino que haya venido hoy mismo, o ayer, para esta semana tan buena, han perdido esta vida de esa forma tan inesperada.

Nada mejor que una oración por esas personas, por esas familias que deben estar pasando un momento malo, amargo, alejado de cualquier ilusión. Pido a Dios, en la seguridad de que así será, que los tenga en su glora, que conforte sus corazones perdidos de este mundo y que, por último, a aquellos que quedamos entre los vivos de aquí colme nuestra esperanza de paz y de amor por todos ellos.

Estos momentos, puedo asegurarlo, no son lo mejor que pueda pasar en la vida.

Sin embargo, el mundo, a pesar de todo lo que nos pase, a nosotros mismos, a algunos conocidos o a aquellos, como este caso, a los que seguramente no hemos visto nunca, digo que el mundo sigue rodando, tristemente podemos pensar que así es, pero que también sabemos que no rodará igual y que, por eso, haciendo de tripas corazón, hemos de seguir caminando hacia ese final, este final de ahora, el día 9 de julio, que es el último, de esta semana que luego tendrá continuación en la expansión que, seguro, producirá, como consecuencia, la visita y todo lo que lo ha rodeado y rodea a la misma.

Ayer, por otra parte, y haciendo honor al título que he puesto al diario del día de hoy, paseé por Valencia, concretamente por la zona central de la Fe, por la plaza de la Reina y por la Plaza de la Virgen.

He pasado por el Palacio Arzobispal, lugar donde el Santo Padre va a descansar los escasos momentos que le dejemos, pues su calendario es bastante apretado, como puede suponerse. La fachada, primorosamente adornada con fotos de Benedicto XVI y banderas del Vaticano (con esos colores blanco y amarillo que tanto adornan los balcones, ventanas, y otros muchos sitios, de Valencia) es la que acompaña al diario de hoy, éste que están leyendo, y su ubicación, justo detrás de la catedral, en la calle de la Barquilla, para quien la conozca, viene a ser como un lugar acariciado por la mano de Dios pues es, por parte del hombre, un intento de no permanecer lejos del Padre, al menos de su casa, quizá como un anhelo que fortifique su espíritu.

Y el ambiente que se vive en las calles de Valencia, sobre todo cuando te vas acercando a la catedral y a todas las calles que rodean a este edificio digno de visitar (recomendación que hago extensiva a todos los visitantes que vengan ahora y siempre) es un ambiente, digamos, familiar. Las insignias, mochilas, banderas que identifican a todas las personas relacionadas con el V Encuentro Mundial de las Familias nos constituyen, tengo que decirlo como lo pienso, como en un grupo numeroso, variado, diverso pero unido y único, lo que hace, este hecho, que la consideración de ser hijos de Dios se vea reforzada, si cabe para quien así lo cree, en este momento: sabemos, mejor que nunca, que estamos aquí porque sobre nosotros recae una filiación divina digna de tener en cuenta y de la que no podemos adjurar, olvidar, dejar atrás como algo molesto. ¿Qué hace mucho calor? ¡Pues claro!. Mucho mejor. Yo siempre he pensado que cuando una cosa se consigue con esfuerzo se saborea mucho mejor pues el resultado de lo que hagamos podremos amarlo más si es cosa nuestra, de una mano y de un corazón esforzado.

Eso es lo que sentía ayer, 3 de julio de 2006, viendo engalanadas las calles con pendones (¡perdón por esto!) con los colores vaticanos, y adornadas las calles con claveles blancos y amarillos (creo que eran claveles porque yo, de plantas, no entiendo mucho), con objetos con referencias a Benedicto XVI por casi todas partes y con la sensación de que, inmediatamente, y aunque sea por sólo unas horas, Valencia, España, será el centro del mundo, aunque muchos no lo quieran, que, con la entrega de muchos, de todos, de una forma u de otra, que creemos en el Dios Único, Creador de lo visible e invisible, el resultado será visible para todos e invisible para las almas de los que participemos en presencia o en espíritu, que todo vale si es bien entendido y llevado a cabo.

Hoy mismo, a las 16:00 dan comienzo los Congresos ya citados muchas veces (Teológico-Pastoral, de los Hijos y de los Abuelos) con un acto y diversas ponencias. Iban a participar el Excmo. y Rvdmo. Mons. Agustín García-Gasco Vicente - Arzobispo de Valencia, además de diversas autoridades y a correr a cargo del Emmo. y Rvdmo. Card. Alfonso López Trujillo - Presidente del Pontificio Consejo para la Familia - la Conferencia Inaugural. Sin embargo, estos actos, podríamos llamar, festivos, han sido suspendidos, por el citado accidente del metro, manteniéndose el resto del programa. Si Dios quiere daré cumplida información mañana, día 5 de julio, al menos de lo que, al fin y al cabo, se haya producido, teniendo en cuenta la suspensión a la que acabo de hacer referencia.

Queda dicho lo que siento en este día triste y alegre.

Desde aquí pido, humildemente, a Dios, que acoja a las almas que acudan a su Reino sin la preparación a la que hace referencia la Sagrada Escritura, ya que, efectiva y tristemente, nunca sabemos cuando podemos ser llamados. ¡Aquí está el ejemplo!; del resultado del ruego estoy más que seguro, tal es su misericordia.

Descansen en paz.
Amén.


Es así como sigue este diario. Día 4º de la novena de las Familias:
4 de julio de 2006, martes, festividad de Sta. Isabel.

Eleuterio Fernández Guzmán
Laico y Licenciado de Derecho

1 Comments:

At 4:20 a. m., Anonymous Anónimo said...

Dios lo bendiga eleuterio por sus cronicas y comentarios , son tan enriquecedores, hoy al lerlos revivo la gracia de estar presente en esa charlas.
Saludos.
Raul
Ecuador

 

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