Encuentro Mundial Familias en Valencia

Blog de Ecclesia Digital sobre el encuentro de Benedicto XVI con las familias en Valencia.Como es obvio y así acontece en todos los medios de comunicación, ECCLESIA Digital no se responsabiliza de los contenidos de sus textos, que son de la exclusiva responsabilidad de sus autores.

30 junio 2006

Diario de un encuentro (2) - 30 de junio de 2006 (falta 1 día)


Ahora que falta tan poco para que comience, con la inauguración, mañana, de la Feria de las Familias que, espero, personalmente, y con la mía (familia, digo) visitar y disfrutar el próximo domingo 2 de julio (cosa de la cual daré información al día siguiente, si Dios quiere) tengo que hacer referencia, creo que es necesario, al tema tan citado, recitado, mal utilizado, etc, del dinero que se hace necesario utilizar para situaciones, actos, cosas, como estas.

Mientras, se sigue construyendo el escenario donde Benedicto XVI va a celebrar los dos grandes actos, el día 8, por la tarde-noche y el 9, por la mañana, la Eucaristía...

Y se habla, casi siempre, en general, de dos cosas: en primer lugar, porque obliga decirlo, del dinero público que se emplea y, en segundo lugar, del dinero que puede gastarse la Iglesia, como organización, en estos eventos y que, muchas veces se piensa que puede ser utilizado en otras cosas “mejores”.

Vayamos, pues, a decir algo, para que se vea si tenemos, o no, las ideas claras, al respecto. Porque mientras se discute de esto y de lo otro, afanosamente se instalan altavoces, que yo veo diariamente, a lo largo de todo el recorrido cercano a la Ciudad de las Artes y de las Ciencias, lugar donde está situado aquel escenario que he citado antes, se adornan las calles, todo se prepara con esmero, pausadamente, por la importancia de hacerlo todo bien.

En primer lugar, el dinero que se pueda gastar una televisión pública en este tema, como en otros, ni sé cual es ni me importa lo más mínimo. Personalmente creo que mucho del dinero que se emplea en este medio de comunicación, éste y otros por el estilo, podría ser aprovechado mejor en otras cosas, pero entiendo que el hacer uso de los euros que hayan sido tiene una evidente función pública, como muchas otras campañas que se hacen en muchos sentidos que todos conocerán. Esta función pública es, evidentemente, necesaria, aunque pueda pensarse que esa cantidad de euros se gastaría en otra cosa con mejor provecho. Es posible, no seré yo quien diga que no. Seguramente si se preguntara a Benedicto XVI si eso sería lo que se debería haber hecho, diría que sí, que ese dinero, mejor para otra cosa. Sin embargo, la difusión de unos actos tan importantes, tan importantes, tan importantes (lo repito, no me he equivocado) como los que se van a producir, han de ser difundidos como corresponde. Otra cosa sería dar la espalda a la realidad.

Mientras tanto, el material va llegando a las manos de cada cual que descubre, con sorpresa como es nuestro caso, que se nos ha asignado un lugar muy cercano al altar donde Benedicto XVI se situará. Como yo no creo en la suerte pero sí en la providencia, entiendo que ha sido un favor de su sorteo, que otros verán más alejados cuanto suceda y que eso, yo, lo siento mucho pero que a alguien le tiene que tocar...

Por otra parte, y esto es lo que más me interesa, pues lo otro trátase de unas economías ante las cuales poco podemos hacer, el dinero gastado por lo que es la organización, y que muchas veces se echa en cara a la Iglesia esa clase de gastos, es, este tema, precisamente, el que más fácil resulta de defender.

Muchas veces se dice que se podría utilizar el dinero de otra forma. Sin duda esto es cierto ya que siempre, se puede utilizar el dinero de otra forma. Pero, al parecer, no suele repararse en una cosa muy importante, en un detalle relevante, radicalmente básico, elemental. Esto lo he aprendido, porque muchas veces no se cae en ello, de mi párroco, de uno de los dos, del más mayor. El dinero gastado, al igual que cuando se gasta en, por ejemplo, la construcción de una Iglesia, tiene un destinatario que no es otro que las personas que hacen determinados trabajos. Lo que quiero decir es esto tan sencillo: cuando alguna parte de la Iglesia se gasta un dinero en la construcción, preparación, realización o producción de cualquier acto o cosa siempre hay unas personas que, casi siempre, no pertenecen a la misma Iglesia, que tienen que llevar a cabo las labores de construcción, preparación, realización o producción de esos actos o cosas. El caso es que, miren por donde, esto da lugar a lo que se llaman externalidades, es decir, a realidades que se producen fuera de aquello que origina determinada cosa, que son consecuencia de lo producido y que, a primera vista, no parecen tener importancia. Es algo en lo que, muchas veces, repito, no caemos.

Esto lo que quiere decir es que para, por ejemplo, montar el altar donde se van a celebrar los actos del día 8 y 9 de julio, para montar todo aquello necesario para que se desarrolle con éxito, es necesario que alguna empresa lo instale, y esa empresa cobra dinero, y ese dinero engrosará los bolsillos de los trabajadores, que cobrarán, a lo mejor, por hacer horas extras; que cuando una empresa ha de montar miles de mochilas que hemos pagado, CON NUESTRO DINERO, aquellos que hemos podido, y querido, y que contienen algunos elementos necesarios para participar mejor en todos los actos, esa empresa, digo, habrá ganado dinero y, por eso mismo, sus trabajadores, a lo mejor, abocados a un período de tiempo sin trabajo, o con un trabajo menor, han podido llevar a sus casas un dinero que no se esperaban; que cuando alguna empresa ha tenido que preparar miles de metros de bandera del Vaticano porque era reclamada por los PAGADORES DE ESAS BANDERAS, esa empresa ha tenido un trabajo que, a lo mejor no se esperaba y, eso, a lo mejor, digo, ha venido bien a sus trabajadores; que, cuando unas empresas han tenido que llevar a cabo unos trabajos especiales para colocar muchas carpas que darán de beber al sediento, esas empresas habrán engrosado sus cuentas económicas con ese dinero que parece que sale de la Iglesia pero que, también, parece que no se sabe dónde va.

Así podría estar hasta pasado mañana escribiendo todo aquello relacionado con el dinero, pero el caso es que creo que ya es suficiente como para dejar clarificadas algunas cosas. Lo digo esto por si alguna persona que pueda leer estas líneas, siendo miembro de la Iglesia, no había reparado en estos detalles y pudiera pensar que el dinero éste, mejor para otra cosa, como he dicho antes. Ya sabemos que dentro de la Santa Madre Iglesia, Esposa de Cristo, hay muchos pareceres...

Esto es por lo que, en lo referente al dinero empleado en estos actos, nada es lo que parece, como casi siempre, y las apariencias engañan, como también muchas otras veces. Y cada cual coge de lo que le interesa un poco.

Por hoy creo que ya es suficiente. Si alguien ha sido capaz de llegar hasta aquí, se lo agradezco. De todas formas, aunque el espíritu sea muy importante, no todo es espíritu sino, muchas veces, materia, como esto.

Es así como sigue este diario.
Día 2º de la cuenta atrás: 30 de junio de 2006, viernes, festividad de los SS. Mártires de Roma.
Eleuterio Fernández Guzmán
Laico y Licenciado de Derecho